lunes, febrero 13, 2012

Meñiques al Poder.

A mi mamá.

Por lo que leo hoy, hay quienes aún permanecen en modo "fracaso", no se atreven a ver los logros por lo que representan. Siguen enfrascados en lo que les gustaría que pase y no aceptan lo que pasa, esos seres que no ven las situaciones de forma practica, objetiva y con optimismo en definitiva (y con todos los cursos de superación a cuestas) nunca encontraran una tapa para el frasco donde están metidos. Que si la tapa muy chiquita, es muy grande, es muy fea, es muy ancha o lo que es peor "no me gusta el color".

Solo veo que ayer en Venezuela mucha gente salió sin que los mandaran a expresar su opinión y sin que le pagaran para ir, muchos estuvieron haciendo una cola por horas y nadie les llevo comida, nadie ofreció casas o mercados de comidas, ayer para dar unos resultados no hubo necesidad de esperar que nadie diera permiso para hablar, ningún canal de tv fue multado, sobretodo no hubo necesidad de un madrugonazo.

Ayer me dieron unas ganas enormes de juntar todos esos {casi} 3 millones de dedos meñiques manchados de azul y meterselos por el orificio de un cuerpo que no ve luz nunca, a ver si le duele esta otra "victoria pírrica de mierda".

Ayer los motivos para salir a votar fueron muchos y sobrados, sobretodo porque un acto electoral de la noche a la mañana no va a devolver a un familiar muerto por la inseguridad, tampoco va a traer de vuelta al país a un familiar que decidió irse lejos buscando su superación, de la noche a la mañana la escasez seguirá presente pero cada venezolano llevó consigo la idea que si es posible y necesario cambiar al país que tanto lo merece, que ese cambio empieza de la inseguridad y delincuencia por educación, la educación en superación, la superación en progreso y el progreso definitivamente lo necesita Venezuela.

Ayer me alegro mucho reconocer que entre ese grupo de precandidatos a la presidencia ninguno llevaba a cuestas ni celebraron con orgullo de fecha patria un golpe de estado en su hoja de vida, que alivio, eso dice mucho de lo que esos 3 millones de meñiques pequeños e insignificantes pero INMENSOS NO QUIEREN seguir viendo en Miraflores.

Ayer vi y escuche los resultados de las primarias y por primera vez en mucho tiempo no tenía el control remoto del tv a la mano porque sabia que nadie iba a interrumpir la noticia de verdadero interés para iniciar otra cadena innecesaria que posiblemente podría durar unas 5 horas {fáciles}.

Ayer no hubo tantos muertos por violencia, ayer mi hermana Maryann me mando fotos de varios lugares donde estuvo y me decía que la gente estaba en las calles alegres y contentas, que a ella también le gusto estar así, contenta porque así quiere vivir, ayer la esperanza se vistió de azul y muchos mostraron orgullosos su legitimo derecho a quejarse. El resto se puede callar la boca hasta el 7 de octubre.

Ayer hubo un logro que ningunas primarias o algún candidato a la presidencia en nuestro país había logrado hacer, ni siquiera en los últimos 13 años, sacar de sus casas sin usar la violencia verbal a tanta gente de forma pacífica para unificar en las calles no a un partido, no a un enfermo de poder o a un color, lograron unir y dar esperanza de a gratis y no falsas promesas a un país entero, Venezuela, ella es la única que gana en todo esto.

Pero sabemos que ayer hubo muchísimos otros venezolanos que por miedo, propio o inducido se quedaron haciendo en sus casas lo que tanto han criticado, ellos silenciosamente no se dieron cuenta que ahora se convirtieron en menos que los ni-ni o peor, hoy saben que hay mas de 3 millones de venezolanos dentro y fuera del país que reconocemos que si Venezuela tiene un cáncer, hoy mas que nunca hay que salir de el.
Ese mal llamado cáncer tiene fecha de muerte y es el 7 de octubre.

Ayer fueron muchos los venezolanos que salieron a las calles sin el miedo en sus mentes de que una bala, la inseguridad, un secuestro o la delincuencia les impidiera ejercer su derecho al voto y lo mejor, regresaron a sus casas VIVOS, sanos y salvos.

Si eso paso ayer yo estoy hoy como loca de Alegria de solo pensar en lo que podría seguir pasando para bien y mejor de Venezuela porque entre tantas cosas que podría seguir enumerando ese logro de ayer me acerca mas a la idea y al hecho de regresar algún día a mi país sin que el miedo ajeno me quite MI ESPERANZA.

Esto lo escribí desde mi teléfono, pensando en llamar a mi mamá todo el tiempo, sabiendo que ella nació bajo una dictadura, que en libertad crió y levanto a sus hijos tratando de hacerlo siempre con el mejor ejemplo y a sus años de vida, mi mamá, mi diccionario viviente desea TODO menos volver a vivir en dictadura y en aquella temible Seguridad Nacional.

Desde ayer siento que las ganas de abrazar a mi Mamá van en aumento, pero hoy me inunda la esperanza que cuando lo haga será con aires renovados de libertad y democracia.

Amen, Amen y AMEN.

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