miércoles, octubre 10, 2012

Lo supe...

En algún lugar muy pequeño, de todos los pensamientos y posibles escenarios que pudieron haber sucedido, al que me toco enfrentar en silencio fue el que precisamente era el único que prevalecía en mi cabeza, y no se fue, era el que más revoloteó, el que poco a poco se hizo más grande, el que me hacia sentir un poco culpable por no ser un pensamiento optimista, sino realista.

Es de hecho el que me mantuvo y me mantiene mas lejos aún de todo, incluso de volver a dormir 8 horas al menos, esa desagradable sensación que regresa y es imposible dejar de lado.

Por más fiesta y alegría que vi no fui capaz de creer que ese nuevo camino lo iban a tomar y transitar la mayoría, porque no fue así.
Mi tristeza se basa principalmente en que quienes si creyeron y demostraron con hechos lo que querían que pasara no fueron suficientes.

Estoy de pie pero llevo otro sentimiento encima, que por cierto se ha ido acumulando: el de pérdida, un luto que se ha empeñado en hacerse presente sin que pueda yo despacharlo y no será menor su peso por el paso del tiempo.

Sólo me queda una cosa que seguir haciendo: orar.


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