miércoles, noviembre 14, 2012

La calle 5

Fue la calle ciega.

Durante muchos años aquella fue una calle bastante transitada, fue la unión de otras calles de hecho, 10, 11, 12, la principal, la 15 y la 16, creo que es la segunda calle más las larga que tiene la urbanización.

En el medio de la calle, entre la 5 y la 6 había un terreno que antes de abrir el centro comercial se llevaron a cabo actividades culturales y luego de tener un supermercado, farmacia, panadería, peluquería, licoreria, una avícola, y otras tiendas que no recuerdo la afluencia de personas aumentó, fue también el camino para que muchas personas siguieran pasando frente a mi casa para ir a ese centro comercial, a tomar el bus, a la escuela, al liceo y los ladrones tenían el libre tránsito para escapar justamente por la calle 5.

Dos casas de familias, la 316 y 318 custodian ahora el inmenso paredón que fue construido un día del padre, ya la inseguridad estaba desbordada pero ese domingo un hecho muy lamentable y violento aceleró la construcción de aquel muro que yo también ayude a construir e impedimos que fuese derribado.

Mucho antes de eso, sentada en el porche de mi casa, en la acera, donde fuera, veía pasar muchas personas de todas edades, la que mas recuerdo, el vendedor de mamones, un mudo, los heladeros, un Zapatero, testigos de Jehová, pasaba mucha gente, sobretodo muchachas de mi edad, mayores o menores que yo, algunas no las conocía, a otras las saludaba, las miraba, iban al centro comercial y regresaban por la misma calle 5 que nunca estuvo lo bastante iluminada de noche como para creer que al cruzar la calle y entrar al barrio iban a estar seguras o a salvo de algún ladrón.

Fueron muchas muchachas las que pasaron, las que vi crecer, las que pasaban agarradas de manos con algún novio, las que nunca volví a ver y desgraciadamente las que más vi, las que lloraban desconsolada sentadas en la acera al final de la calle 5, luego las veía con sus embarazos pero en sus rostros no vi la felicidad.

Las dejaba de ver y regresaban a pasar por la misma calle 5, con sus hijos en brazos o en coches pero tampoco volvía a verlas agarradas de manos con sus novios.

Esas muchachas las sigo viendo aquí también, tan jovencitas que ni terminan el tercer año, tan niñas que apenas han soltado las muñecas de su niñez para agarrar al hijo que no podrán soltar en un buen rato y para lamentablemente darles el mismo ejemplo.

Recordé todo esto por un texto que acabo de leer: "Venezuela es el tercer país Latinoamericano con mas embarazos en adolescente".

(Foto de internet)
Un Saman. Los Samanes se llama la urbanización al sur de Maracay, donde viví más de 27 años en la calle 5 #315. De ahí mi nombre, mi casa en blogger, Carola315.

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