miércoles, agosto 06, 2014

Cuentos y Moralejas

 
Vivir Aprendiendo 


A los 5 años, aprendí que a los pececitos dorados no les gustaba la gelatina. 

A los 9, aprendí que mi profesora solo me preguntaba cuando yo no sabía la respuesta. 

A los 10, aprendí que era posible estar enamorado de cuatro chicas al mismo tiempo. 

los 20, aprendí que los grandes problemas siempre empiezan pequeños.

A los 27, aprendí que el titulo obtenido no era la meta soñada. 

A los 28, aprendí que se puede hacer, en un instante, algo que te va a hacer doler la cabeza la vida entera. 

A los 33, aprendí que a las mujeres les gusta recibir flores, especialmente sin ningún motivo. 

A los 42, aprendí que, si estás llevando una vida sin fracasos, no estas corriendo los suficientes riesgos. 

A los 44, aprendí que puedes hacer a alguien disfrutar el día con solo enviarle una pequeña postal. 

A los 47, aprendí que niños y abuelos son aliados naturales. 

A los 63, aprendí que es razonable disfrutar del éxito, pero que no se debe confiar demasiado en el. También a los 63, aprendí que no puedo cambiar lo que pasó, pero puedo dejarlo atrás. 

A los 71, aprendí que nunca se debe ir a la cama sin resolver una pelea. 

A los 72, aprendí que, si las cosas van mal, yo no tengo por qué ir con ellas. 

A los 76, aprendí que envejecer es importante. 

A los 91, aprendí que amé menos de lo que hubiera debido. 

A los 92, aprendí que todavía tengo mucho para aprender. 

Moraleja:

Siempre estamos aprendiendo algo nuevo, algo lindo, algo digno, como por ejemplo que la paz no se logra si realmente no se está dispuesto a perdonar por ella, entender cuál es la verdadera importancia de la familia, de la gente simple, de la vida misma. Que si bien todos tenemos distintas cualidades, capacidades y habilidades, sepamos valorar las que tenemos y podemos ofrecer a los demás y además enriquecernos, aceptar y disfrutar con las que otros no pueden brindar. Saber aceptar nuestras limitaciones y no olvidarnos de nuestras metas, aunque muchas veces parezcan muy lejanas difíciles. Encaminarse hacia ellas es el primer paso hacia algo que ni siquiera podemos imaginar.

Realmente no tiene mucha importancia hasta qué edad vivimos, lo importante es sentir que no lo hemos hecho en vano.

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