jueves, agosto 28, 2014

Negación Emocional


Decimos: gracias a que mi mamá me pegaba y me castigaba, ahora soy una persona de bien. Pero no vemos que el mundo está lleno de personas de bien medicadas para poder dormir. 

Decimos: a mi me pegaron y doblegaron mi carácter incivilizado de niño, ahora soy una persona de bien. Pero no vemos que el mundo está lleno de personas de bien que ven con naturalidad la crueldad de pegar a niños indefensos. 

Decimos: gracias a que mis padres me dieron correazos, me castigaron y aplicaron férrea disciplina soy una persona de bien. Pero no vemos que el mundo está lleno de personas de bien víctimas de depresión (Pandemia Mundial) 

Decimos: menos mal que mis padres me pegaron y castigaron porque yo si que era tremendo y gracias a eso soy ahora una persona de bien. Pero el mundo está lleno de personas de bien padeciendo desiertos afectivos. 

Decimos: Más de una vez mis padres me dieron mi jalón de orejas y me dejaron llorando para que aprendiera a respetar y gracias a eso soy una persona de bien. Pero no vemos cómo el mundo está lleno de personas de bien incapaces de resolver conflictos sin violencia. 

Decimos: gracias a que mis padres me pegaron y castigaron, soy una persona de bien. Y no nos damos cuenta de que el mundo está lleno de personas de bien enganchadas a distintas adicciones. 

Gente de bien que somatiza y se enferma como única salida posible al trauma infantil no registrado conscientemente Berna Iskandar 

Tomado de Instagram @conocemimundo

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Las pocas personas de bien que conozco fueron a terapia, algunas han podido superar su crianza por otros medios que se guarda en secreto, entiendo que de eso no se habla porque al hacer público los modos ajenos se deja en evidencia el juicio al que tuvimos que someter a nuestros padres, bajarlos del pedestal de idolatría y sumisión donde los golpes, gritos, violencia y amenaza nos obligaron a ponerlos tal cuales santos, sin errores o equivocaciones, eso es otra cosa que muy pocos aceptamos pero yo admito que fui una que recibió este tipo de crianza y siendo una mujer adulta acepte que si quería ser madre y para criar a un hijo tendria que "divorciarme" de esa crianza.  Por ese punto y final muchos años después soy mejor persona, madre, mujer gracias a la terapia que recibí porque la busque, y gracias a mi hija que con su presencia e inocencia me recuerda lo afortunada que es al llenar sus días de los mejores recuerdos, y quién diga o crea que no se vive dos veces, yo sigo creciendo con mi hija, ese camino no terminó con mi infancia, se renueva con su existencia, yo vuelvo a ser niña con otra visión, vuelvo a tener infancia bajo mis propios términos, saludables y sobretodo de MUCHO RESPETO.

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