martes, julio 24, 2018

Parirse bajó tus propios términos,

Emigrar es parirse y cortarse el cordón con lo conocido, es aprender a hacer todo y de golpe, a comer otras cosas y caminar por otros caminos, conocer ese lugar donde viviremos por nuestros propios medios y sin permiso de nadie más del que se permite el que emigra. Es adquirir total autonomía en las decisiones y a su vez libertad para autodescubrirse en un nuevo ambiente.  Es volver a nacer bajo nuestros propios términos con un nuevo equipaje donde solo meteremos lo que necesitamos para renacer o vivir porque no morimos, nos parimos y seguimos respirando de otros aires de otra vida, de otras perspectivas y otras visiones, revaluamos la independencia con una sola compañía: la nuestra. 

Es ahí cuando pienso si el principal “conflicto” al emigrar es asumirse como la única persona con la cual viviremos durante un tiempo indefinido. Emigrar es cambiar de suelo, es reinventarse, es parirse una y otra vez y seguir creciendo para sentirnos orgullosos de ser inmigrantes. A mi Venezuela, mis vecinos inmigrantes que tuve bajo la inmensa sombra de Los Samanes (Maracay) me enseñaron a ser inmigrante.

viernes, julio 13, 2018

El venezolano como producto de exportación.

Los venezolanos contamos con la mejor escuela de inmigración al haber recibido tantos extranjeros durante tantos años, chinos, colombianos, árabes, portugueses, italianos, chilenos, peruanos, ecuatorianos, españoles, alemanes. Durante mi niñez, mi adolescencia, no recuerdo haber visto a ningún extranjero pidiendo qué comer en mi país, no me importaba que los había llevado a ser inmigrantes, todos trabajaban, el inmigrante que llegó al país lo hizo  para trabajar por y para Venezuela, no tenían otra opción, pero independientemente de la situación del venezolano que le tocó salir del país, no todos tienen la maestría o la visión de trabajar dignamente por y para el país que los recibe, muchos, por el valido desespero, se van sin un plan o incluso una profesión que los ayude a salir adelante de forma progresiva. Ahí es cuando me guste o no tengo que reconocer que Venezuela esta tan dividida, que está exportando dos tipos de inmigrantes, el que trabaja con una preparación y con una profesión por el país esté donde esté, ese inmigrante aprendió a producir y mantenerse, a ser independiente, sobretodo es un venezolano honrado, y eso lo lleva más lejos, es un inmigrante que prospera porque se crea y cree sus propias condiciones de progreso. Lamentablemente está el otro inmigrante que exporta el mismo régimen, ese inmigrante que es la representación del actual gobierno incapaz de proveerse o generarse progreso ni auto sustentabilidad, al menos para no ser una carga.


Yo, siendo inmigrante, aunque vivo en un deja vu, tuve la “suerte” de escoger mi lugar de exilio; yo, que nací y crecí en una urbanización al sur de Maracay, viví rodeada de inmigrantes,  apelo a todos esos amigos y vecinos porque son mi ejemplo de superación por todo lo que directa o indirectamente ayudaron a construir, incluso en mi, por ellos es que tengo la certeza que la indigencia es mental, si se viene o no de un rancho, hay que aprender a reconstruirse para reconstruir  a Venezuela, desde adentro y hacia afuera porque es necesario, no hay otra opción , para que al decir  fuera de nuestras fronteras “Soy venezolano” se nos llene el pecho con todo el orgullo del planeta y no suene a la indignación que exporta este régimen.

A esos hombres...





Feliz Día del padre a los hombres que se involucran y se convierten en papás solo por amor, no por compromiso.
A los hombres que en lugar de reclamar respeto, saben ganárselo porque lo han sembrado con acciones y gestos en la vida de sus hijos.
A los que se si responsabilizan al hacer presencia en la vida de los hijos. 
A los que tienen la suficiente moral para decir “no tienes permiso”.
A los que de forma consiente no se anulan como papá al decir “pregúntale a tu mamá”.
A los que juegan a los carritos y las muñecas sin hacer distingo del sexo de sus hijos. 
A los que abrazan fuerte y curan una herida en la rodilla.
A los que besan en la frente o en el cachete por igual, sea niña o niño.
A los que logran hacer los mejores recuerdos en la infancia de sus hijos.
A los que se comunican, guían y escuchan en lugar de regañar, castigar o golpear.
A los hombres que se quedan y dan su mejor esfuerzo.
A los que admiten con humildad delante de sus hijos “me equivoque” “fue mi error” “me disculpas”.
A los que lloran delante de sus hijos.
A los que jamás usan la culpa o el miedo como modo de crianza. A los que no comparan a sus hijos con otros niños ni con sus propios hermanos.
A los que no responsabilizan a sus propios hijos de lo que no recibieron de niños. 
A esos hombres que no crean discordia entre hermanos al no tener un hijo favorito. 
A los que sostienen la bicicleta y se van junto a su hijo aunque ya haya aprendido a manejarla. 
A esos hombres que en lugar de ignorar saben responder cuando un hijo los llama “Papá”.  
A esos hombres que no se practican “abortos mentales” para abandonar a sus hijos, sean fetos, bebes o niños
A todos esos hombres que tienen el inmenso honor de ser llamados “Papá” no olviden el ejemplo constante que son cada día para sus hijos, no solo hoy. 

A esos hombres Feliz Día del Padre.