viernes, julio 13, 2018

El venezolano como producto de exportación.

Los venezolanos contamos con la mejor escuela de inmigración al haber recibido tantos extranjeros durante tantos años, chinos, colombianos, árabes, portugueses, italianos, chilenos, peruanos, ecuatorianos, españoles, alemanes. Durante mi niñez, mi adolescencia, no recuerdo haber visto a ningún extranjero pidiendo qué comer en mi país, no me importaba que los había llevado a ser inmigrantes, todos trabajaban, el inmigrante que llegó al país lo hizo  para trabajar por y para Venezuela, no tenían otra opción, pero independientemente de la situación del venezolano que le tocó salir del país, no todos tienen la maestría o la visión de trabajar dignamente por y para el país que los recibe, muchos, por el valido desespero, se van sin un plan o incluso una profesión que los ayude a salir adelante de forma progresiva. Ahí es cuando me guste o no tengo que reconocer que Venezuela esta tan dividida, que está exportando dos tipos de inmigrantes, el que trabaja con una preparación y con una profesión por el país esté donde esté, ese inmigrante aprendió a producir y mantenerse, a ser independiente, sobretodo es un venezolano honrado, y eso lo lleva más lejos, es un inmigrante que prospera porque se crea y cree sus propias condiciones de progreso. Lamentablemente está el otro inmigrante que exporta el mismo régimen, ese inmigrante que es la representación del actual gobierno incapaz de proveerse o generarse progreso ni auto sustentabilidad, al menos para no ser una carga.


Yo, siendo inmigrante, aunque vivo en un deja vu, tuve la “suerte” de escoger mi lugar de exilio; yo, que nací y crecí en una urbanización al sur de Maracay, viví rodeada de inmigrantes,  apelo a todos esos amigos y vecinos porque son mi ejemplo de superación por todo lo que directa o indirectamente ayudaron a construir, incluso en mi, por ellos es que tengo la certeza que la indigencia es mental, si se viene o no de un rancho, hay que aprender a reconstruirse para reconstruir  a Venezuela, desde adentro y hacia afuera porque es necesario, no hay otra opción , para que al decir  fuera de nuestras fronteras “Soy venezolano” se nos llene el pecho con todo el orgullo del planeta y no suene a la indignación que exporta este régimen.

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