martes, julio 24, 2018

Parirse bajó tus propios términos,

Emigrar es parirse y cortarse el cordón con lo conocido, es aprender a hacer todo y de golpe, a comer otras cosas y caminar por otros caminos, conocer ese lugar donde viviremos por nuestros propios medios y sin permiso de nadie más del que se permite el que emigra. Es adquirir total autonomía en las decisiones y a su vez libertad para autodescubrirse en un nuevo ambiente.  Es volver a nacer bajo nuestros propios términos con un nuevo equipaje donde solo meteremos lo que necesitamos para renacer o vivir porque no morimos, nos parimos y seguimos respirando de otros aires de otra vida, de otras perspectivas y otras visiones, revaluamos la independencia con una sola compañía: la nuestra. 

Es ahí cuando pienso si el principal “conflicto” al emigrar es asumirse como la única persona con la cual viviremos durante un tiempo indefinido. Emigrar es cambiar de suelo, es reinventarse, es parirse una y otra vez y seguir creciendo para sentirnos orgullosos de ser inmigrantes. A mi Venezuela, mis vecinos inmigrantes que tuve bajo la inmensa sombra de Los Samanes (Maracay) me enseñaron a ser inmigrante.

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