lunes, marzo 18, 2019

Pedir la bendición?


Nunca más.

Ese acto es otra forma de doctrina religiosa disfrazada de espiritualidad. 
Qué defendemos como seres humanos? 
Como familias? Como sociedades? Para empezar la espiritualidad y la religión no son lo mismo: la espiritualidad está dentro de ti, tiene que ver con tu espíritu pero la religión viene de afuera, más imposiciones al sistema de creencias de la sociedad. 

Por qué “pedir” la bendición si ya somos benditos, pedir permiso para SER, pedir permiso para estar, pedir permiso para aceptarnos como seres inferiores si no hemos recibido para la bendición de Dios, usando o mal poniendo su nombre? Acaso el que nos quiera dar la bendición se siente superior para darnos la gracia de Dios a través de la pronunciación de tres palabras? Lo mismo hacen los sacerdotes que cobran por realizar bautizos, primera comunión, cobra las escuelas por impartir el catecismo, cobran por casarte, tú pagas para recibir la fe que ya por si ya es tuya y te hace libre de decidir donde  poner tus creencias.
Ya nacemos y traemos un cúmulo inmenso de sabiduría, de inteligencia, de salud, de vigor y alegría casi infinita como para creer que nada de lo anterior existe, hasta que alguien más lo válida con un Dios te bendiga. Mejor agradece en silencio, en paz y tranquilidad que eres y estás bendecido, pero no impongas modos violentos de una creencia que, inclusive, separa familias enteras, como fue el caso reciente de la chica pakistaní que pidió ser rescatada de una deportación en un aeropuerto internacional  vía periscope; fue así como se atrincheró, una ong la ayudó y el primer ministro de Canadá le otorgó asilo, todo esto sucedió porque su papá y su hermano la forzaron a casarse como dice la religión.

Creo que es cuando entendemos que nacemos como seres humanos, libres e independiente de convertirnos en animales obedientes, cuando nos aceptemos como seres pensantes inteligentes y completos seremos libres de necesitar de un sistema de creencia vacío  para validar nuestra existencia.

No nacemos muertos, nacemos y al llegar a este plano nos encontramos con cualquier cantidad de limitantes impuestas como para aceptar también anular por elección propia nuestra espiritualidad a través de la aceptación de acciones y religiones que no validan para empezar, nuestro amor propio o el amor verdadero de Dios, solo validan culpas y miedos, pero después de tantos años de evolución es inaceptable que sea a través del miedo que es como regresamos a los tiempos de las cavernas, literalmente involucionamos como especie, en nombre de Dios. 

Después hay hasta quienes se preguntan del porque el terrorismo existe, si empieza como un fanatismo de ideologías extremos.

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